Ajenos al sistema decimal
5, 28 de 2004-12-28 de 2004
El año dos mil cinco aparece incierto y apenas esbozado en el horizonte musical. Y es que la confusa vorágine navideña de estos días arroja más dudas que realidades tangibles al futuro panorama discográfico en el que estaremos inmersos dentro de muy poco.
Los próximos meses se presentan tan desconcertantes como peligrosos en lo que a apariciones discográficas se refiere. Es entonces cuando nos invade el temor, el desconcierto, la sospecha... ¿Qué ocurrirá con las nuevas entregas de nuestros grupos y artistas predilectos?, ¿cumplirán con nuestras expectativas, o supondrán una decepción para nuestros sentidos?, ¿nos deparará el acuciante nuevo año alguna sorpresa?, ¿seremos testigos (quizá) del descubrimiento de algún brillante y arrollador talento oculto hasta el momento? ; y una vez publicados los nuevos trabajos, llegan hasta nosotros la esperanza y los deseos para el nuevo año... ¿Obtendrán la repercusión que merecen los discos y artistas más ensalzados por nuestra pluma, aquéllos que supondrán toda una revelación, y cuyas canciones quedarán grabadas en nuestras mentes y en nuestros reproductores de cedé?, ¿se hará realidad alguna vez el sueño dorado en el que cada vez más personas sean partícipes de nuestro secreto, y conozcan y tarareen las mismas melodías que resuenan incesantemente en nuestros corazones?.
Todas estas expectativas se desvanecerán junto con el desfase horario de turrones y zambombas, pero tratemos de centrarnos en el momento presente, instalados en él, empezamos (por fin) a atisbar alguna que otra buena nueva para el año próximo. Porque si bien éste nos ofrece grandes dosis de incertidumbre, también nos regala una indiscutible certeza : en algún momento todavía indeterminado del año, tendremos nuevo disco de José Ignacio García Lapido, que supondrá el tercero en su carrera en solitario, iniciada en mil novecientos noventa y nueve con la edición de Ladridos del perro mágico, que fue seguido en la carrera sucesoria por el inconmensurable Música Celestial, publicado en marzo del año dos mil dos.
La marca Lapido supone una garantía de autenticidad, de calidad literaria y musical como pocas en nuestro país, y fuera de él. En el mes que ya nos deja hemos tenido la oportunidad de disfrutar de un adelanto de su próximo disco en formato de maqueta, una canción titulada De espaldas a la realidad , incluída en el cedé que ofrece a sus lectores el último número de la revista musical Efeeme, junto con algún otro notable adelanto discográfico, como la canción inédita Sin talento, que irá incluída en el próximo disco de Señor Mostaza (grupo que en el día de hoy teloneará a Ken Stringfellow , el eminente ex-Posies, en la sala Matisse de Valencia).
Este nuevo tema de Lapido nos pone sobre la pista (como se suele decir) de su nuevo disco con la satisfacción y la certeza de que nuestras expectativas se verán colmadas. Se trata de otra canción de melodía arrebatadora y memorable, una llave maestra que nos abrirá las puertas a otras puestas de sol que observaremos sin pestañear, ajenos por completo al sistema decimal.
Valga la letra de este magnífico tema del Maestro Lapido para ilustrar un futuro discográfico que poco a poco se va definiendo :
-De Espaldas a la Realidad-
Somos peces que han mordido el mismo anzuelo
piezas de engranaje sin atornillar
extraños que se encuentran en el mismo sueño
ajenos por completo al sistema decimal.
Fuimos en zig zag a lo desconocido
como piedras que han rodado hasta el lodazal
niños que en el patio pedíamos a gritos
nuestra buena dosis de relatividad.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Yo formé el club de fans de Don Tancredo
tú la Sociedad para la Eternidad
juntos contemplábamos en las noches de invierno
objetos voladores sin identificar.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Poliédrica
Los próximos meses se presentan tan desconcertantes como peligrosos en lo que a apariciones discográficas se refiere. Es entonces cuando nos invade el temor, el desconcierto, la sospecha... ¿Qué ocurrirá con las nuevas entregas de nuestros grupos y artistas predilectos?, ¿cumplirán con nuestras expectativas, o supondrán una decepción para nuestros sentidos?, ¿nos deparará el acuciante nuevo año alguna sorpresa?, ¿seremos testigos (quizá) del descubrimiento de algún brillante y arrollador talento oculto hasta el momento? ; y una vez publicados los nuevos trabajos, llegan hasta nosotros la esperanza y los deseos para el nuevo año... ¿Obtendrán la repercusión que merecen los discos y artistas más ensalzados por nuestra pluma, aquéllos que supondrán toda una revelación, y cuyas canciones quedarán grabadas en nuestras mentes y en nuestros reproductores de cedé?, ¿se hará realidad alguna vez el sueño dorado en el que cada vez más personas sean partícipes de nuestro secreto, y conozcan y tarareen las mismas melodías que resuenan incesantemente en nuestros corazones?.
Todas estas expectativas se desvanecerán junto con el desfase horario de turrones y zambombas, pero tratemos de centrarnos en el momento presente, instalados en él, empezamos (por fin) a atisbar alguna que otra buena nueva para el año próximo. Porque si bien éste nos ofrece grandes dosis de incertidumbre, también nos regala una indiscutible certeza : en algún momento todavía indeterminado del año, tendremos nuevo disco de José Ignacio García Lapido, que supondrá el tercero en su carrera en solitario, iniciada en mil novecientos noventa y nueve con la edición de Ladridos del perro mágico, que fue seguido en la carrera sucesoria por el inconmensurable Música Celestial, publicado en marzo del año dos mil dos.
La marca Lapido supone una garantía de autenticidad, de calidad literaria y musical como pocas en nuestro país, y fuera de él. En el mes que ya nos deja hemos tenido la oportunidad de disfrutar de un adelanto de su próximo disco en formato de maqueta, una canción titulada De espaldas a la realidad , incluída en el cedé que ofrece a sus lectores el último número de la revista musical Efeeme, junto con algún otro notable adelanto discográfico, como la canción inédita Sin talento, que irá incluída en el próximo disco de Señor Mostaza (grupo que en el día de hoy teloneará a Ken Stringfellow , el eminente ex-Posies, en la sala Matisse de Valencia).
Este nuevo tema de Lapido nos pone sobre la pista (como se suele decir) de su nuevo disco con la satisfacción y la certeza de que nuestras expectativas se verán colmadas. Se trata de otra canción de melodía arrebatadora y memorable, una llave maestra que nos abrirá las puertas a otras puestas de sol que observaremos sin pestañear, ajenos por completo al sistema decimal.
Valga la letra de este magnífico tema del Maestro Lapido para ilustrar un futuro discográfico que poco a poco se va definiendo :
-De Espaldas a la Realidad-
Somos peces que han mordido el mismo anzuelo
piezas de engranaje sin atornillar
extraños que se encuentran en el mismo sueño
ajenos por completo al sistema decimal.
Fuimos en zig zag a lo desconocido
como piedras que han rodado hasta el lodazal
niños que en el patio pedíamos a gritos
nuestra buena dosis de relatividad.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Yo formé el club de fans de Don Tancredo
tú la Sociedad para la Eternidad
juntos contemplábamos en las noches de invierno
objetos voladores sin identificar.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Eternos aspirantes a ganar por K.O.
adictos a las puestas de sol
nos puedes ver sentados sin pestañear
de espaldas a la realidad
de espaldas a la realidad.
Poliédrica