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Frecuencia crítica

Para críticas serias ya está Rockdelux ¬¬ Enciende tu reproductor y deja estar la televisión. Bastante más gratificante y menos estupidizante ;)

Respeto

8, 09 de 2005-07-09 de 2005
Respeto, respeto, respeto...en estos tiempos tan correctos, cualquier simple exposición de una idea divergente con la generalmente aceptada es contemplada como un ataque a los cimientos del sistema, cuando debía ser la más clara manifestación de la eficacia del propio sistema. En mi opinión, existe una clara confusión sobre cuál es el principal objetivo de una democracia; ese objetivo no consiste en aplicar una fórmula matemática por la que la mayoría impone sus tesis, sino en garantizar que las ideas de la minoría sean escuchadas, y en la medida de lo posible, tenidas en cuenta.

En la situación actual, caben algunas opciones: imaginemos que todos tenemos en casa un máquina revolucionaria, que con sólo apretar un botón te permite acceder a la música que desees, de cualquier época y estilo; imaginemos que apretando ese botón mágico una vez, podemos escuchar todo lo relacionado con Operación Triunfo: podemos disfrutar con un solo clic de Bisbal, Bustamante y compañía...maravilloso, ¿no?.

Imaginemos ahora que para escuchar a Enrique Iglesias es necesario apretar dos veces el botón; si quieres oír a Melody, tres veces, y así sucesivamente, de tal forma que para escucha a los Beatles, por ejemplo, es necesario darle al dichoso botoncito 50 veces...llegar hasta Led Zeppelín supondría el considerable esfuerzo de darle al cacharro 250 veces, para escuchar a los Stooges harían falta 3.725 apretones, y no te digo nada lo que supone darle 12.523 veces hasta poder oír la guitarra de Robert Johnson... te cagas en la madre que parió a la puta maquina...

Algunos, muchos, casi todos, apretarán el botón una sola vez y se quedarán extasiados ante el derroche de talento de los chicos de OT: cómo cantan, cómo bailan, qué monos todos ellos...¿y esas letras? “Ave Maria, ¿cuándo serás mía? Si tu me quisieras, qué feliz sería”...simplemente delicioso.

Algunos menos tendrán la tentación de ir un poco más allá, digamos apretar el botón ¿diez veces? Sí, con diez veces ya te puedes hacer una idea de lo mejor de lo mejor...si en ese tramo no has escuchado a alguien de quien te han hablado, pongamos por caso Loreena Mckennitt, es que no será muy buena; en caso contrario, los fabricantes de esa máquina musical tan maravillosa la hubieran incluido en las primeras posiciones, ¿no?

Unos cuantos, muy pocos, perderían su valioso tiempo y varias falanges en el empeño de pulsar el botón; su locura les llevaría a exprimir al máximo la máquina en busca de nuevas sensaciones....¿mejores? no tiene porqué; simplemente, diferentes. ¿Qué se necesita apretar el botón 8.500 veces para poder oír a ese músico del que te han hablado? Pues con un par de huevos, a pulsar se ha dicho.

Los individuos del primer y segundo tipos, los de escasas pulsaciones y dedos incorruptos, pueden compartir su alegría con todo el mundo; les basta con preguntarle al vecino del 5º si ha escuchado lo último del Enriquito, esa canción llamada “La chica de ayer”...”¿Has oído la canción?- Síiiii, es preciosa, cómo canta, y que bueno está. Es el mejor”. Los locos de las tropecientas mil pulsaciones están condenados, en la mayoría de los casos, a compartir sus vivencias musicales con otros locos del mismo tipo, con la dificultad añadida de que no es fácil encontrar a un pirado que esté todo el día dándole al botón; incluso en casos extremos, existe la probabilidad de tener que disfrutar de determinadas experiencias en la más completa de la soledades.


Los especimenes de dedos incorruptos suelen ver con bastante recelo a los de dedos atrofiados; cuando conversan sobre música con los del otro grupo, tienen la sensación de que les están tomando el pelo y que no respetan sus preferencias; además, qué tontería, si la música que les gusta es la más escuchada y vendida, por algo será, ¿no? Y tienen razón en que, en ocasiones, algunos explotan sus “conocimientos” para alardear ante los profanos en la materia...como decía Séneca, " muchos hubieran podido alcanzar la sabiduría si no hubiesen creído haberla alcanzado...” sin embargo, se da la circunstancia de que, cuanto más atrofiados se tienen los dedos, más se reconocen las propias limitaciones, condición indispensable para aprender a respetar.

Lo curioso es que algunos de estos personajes que han llegado al nivel de conocimiento suficiente para comprender que todavía tienen casi todo que aprender, son atacados sistemáticamente por advenedizos que les acusan de falta de respeto; advenedizos que tienen un mundo de posibilidades por delante, pero que prefieren instalarse en la comodidad de su botón de un solo uso, en la autocomplacencia de la mayoría frente a esa pandilla de pedantes snobs, de rebeldes sin causa, que se quejan de todo y de todos sin motivo; los Derkon, Cvalda, Poliédrica, Kurale, Narayan, etc, son un coñazo. Menos mal que son minoría, y los Bustamantes de este mundo pueden controlar la situación con sólo apretar un botón.

Comentarios

  1. Sencillamente brillante. Mi más sincero aplauso ;)

  2. Kurale dice:

    todo un honor

  3. Dahmer dice:

    Muy bueno.

    Cuántas veces tendríamos que pulsar el botón para oír Esplendor Geométrico?

    :)

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